El precio de la incertidumbre política

Actualmente, el valor del dólar a nivel global alcanza su menor cotización en los últimos dos años como consecuencia de los planes de estímulo monetario con inyecciones de liquidez históricas. Teniendo en cuenta que la discusión en Estados Unidos entre la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y el secretario del Tesoro Steven Mnuchin se centra en el monto del nuevo programa de rescate pero no en la necesidad del mismo, el inminente acuerdo en este frente llevaría al dólar a continuar en su senda bajista.

En Chile mientras tanto, a pesar de las intervenciones del Banco Central y del precio récord del cobre que se ubica por sobre los US$3 la libra impulsado entre otras cosas por los PMIs de China y los menores inventarios, el dólar bordea los Ch$800. La explicación radica en la renovada incertidumbre política. 

En diciembre del año pasado, luego de que la moneda americana subiera $120 desde el 18 de octubre el Banco Central anunció, dada la situación que existía en el país, un nuevo programa de intervención cambiara. Es importante mencionar que luego del abandono de la banda cambiaria, y la adopción de la flotación, el Banco Central se ha reservado el derecho de realizar intervenciones cambiarias cuando lo estime conveniente. Los períodos explícitos de intervención han correspondido a situaciones excepcionales. En esta última oportunidad, la intervención operaría no solo en la modalidad tradicional de subastas diarias de ventas spot sino que además se realizarían subastas de venta de instrumentos de cobertura cambiaria. Oportunamente la autoridad informó que el monto y composición de las operaciones iba a estar relacionado no con el valor del tipo de cambio per-se sino que perseguía el objetivo de reducir los elevados niveles de volatilidad en la cotización del dólar cuando estos se estimasen excesivos y más aún cuando estos movimientos fuesen rápidos y en la misma dirección.  Quedaba entonces claro que el objetivo del programa de intervención no era alcanzar un nivel específico de tipo de cambio nominal sino disminuir la volatilidad del mismo y de alguna manera afectar positivamente las decisiones de inversión, empleo y consumo o por lo menos tratar de eliminar en lo posible las distorsiones.  Sabido es que la volatilidad en cualquier variable macroeconómica conduce a malas decisiones de inversión y subóptimas asignaciones de recursos. 

El programa híbrido de intervención comenzó con el anuncio de la venta por hasta US$20.000 millones para frenar el desplome del peso cuando el dólar se cotizaba a Ch$829. En esa oportunidad el Instituto emisor señaló que «más allá del nivel alcanzado por el tipo de cambio, que en parte importante refleja una mayor incertidumbre, la rapidez y sucesión de movimientos en la misma dirección han generado una volatilidad cambiaria que se estima excesiva». En junio pasado el Banco Central redujo la intervención tras la menor volatilidad del dólar, suspendió las operaciones en el mercado spot y decidió no renovar el total de las operaciones forward a su vencimiento. Hoy con el precio del cobre superando los US$3 dólares la libra el tipo de cambio vuelve a ubicarse cerca de Ch$800 y si bien las variaciones del tipo de cambio no tienen un efecto inmediato sobre los hogares, el traspaso en un par de meses a la inflación será un hecho. Siendo la inflación el impuesto más regresivo de todos, es fácil entender que la incertidumbre  conlleva a un un gran costo para todos.  

 

Columna realizada por Gabriela Clivio, CFA

Economista y Founding member de CFA Society Chile