La Autonomía Monetaria es Central

En 2007 Evo Morales, ante inversionistas en Nueva York, mencionó tres cosas que permiten entender las estrategias económico-sociales que implementó desde 2006 a 2019. Dijo que su padre, campesino aymara, oficiaba de improvisado dentista cuando así lo requerían las circunstancias. Contó que en su vida adulta solo vio una película en el cine (una de Pelé). Por último, dijo que tenía consciencia que: “la circulación de mucha plata generaba inflación”. Para enfatizar que hablaba en serio, sacó de su bolsillo una hoja con los datos de inflación que seguramente conocía en detalle. 1 Evo había vivido los devastadores efectos de la hiperinflación de mediados de los 80s y no estaba dispuesto a repetir esta experiencia.

Morales delegó en Luis Arce, un economista con experiencia en el Banco Central de Bolivia, la conducción económica. Desde entonces Bolivia ha tenido inflaciones de un dígito con “tasas de crecimiento del producto impresionantes y reducciones de la pobreza” (FMI, 2018). La estrategia monetaria es permitir, de facto, que el Banco Central se concentre en la estabilidad de precios. El grado de autonomía aun no es amplio y el FMI ha sugerido fortalecerla. Luis Arce, que acaba de ganar las elecciones presidenciales con un amplio margen, seguramente dará pasos en esta dirección.

Lula fue elegido presidente de Brasil el 2002. El gobierno previo, liderado por Cardoso, hizo del combate a la inflación la política prioritaria del gobierno. Lula mantuvo esta prioridad en sus dos mandatos (2003- 2010). Algo análogo hizo el gobierno de continuidad de Rousseff (2011-2016).

Lula también delegó en el Banco Central el objetivo de estabilidad de precios. Durante los gobiernos del PT hubo tres presidentes del Instituto Emisor: Meirelles, Tombini y Goldfajn. Todos economistas con una visión que podría calificarse de técnica antes que política, con experiencia en el mundo financiero y sólida formación académica. Ellos actuaron con independencia del poder ejecutivo, a pesar de que la autonomía aún no era plena. Durante las elecciones del 2018, Haddad (PT) y Bolsonaro (PL), a pesar de las diferencias políticas, tenían en sus agendas un elemento en común: fortalecer la autonomía monetaria. De este modo se podría conjeturar que, de haber ganado las elecciones, el PT estaría auspiciando el proyecto de autonomía que se discute hoy en el Senado brasileño.

Las recientes experiencias de Bolivia y Brasil son un ejemplo que, independientemente de la orientación política de un gobierno, la estabilidad de precios requiere de un alto grado de autonomía monetaria. Ejemplos en la dirección opuesta son Venezuela y Argentina, con tasas de inflación anual de 295% y 40% respectivamente.

Existen dos razones que explican porque Lula y Evo estuvieron dispuestos a otorgar autonomía monetaria. La primera es que, en ausencia de autonomía, existe el riesgo de que los déficits fiscales se financien mediante emisión. Sí los déficits son persistentes y elevados, se puede generar una espiral hiperinflacionaria. En segundo lugar, aun en ausencia de déficits, la falta de autonomía puede ser perniciosa para la sociedad. En concreto, la autoridad monetaria puede comprometerse a mantener un nivel bajo de inflación. Si este compromiso es creíble, puede resultar “óptimo” para el Banco Central desviarse del mismo. La razón es que en el corto plazo esto genera un mayor nivel de producto. En el largo plazo, sin embargo, el producto no se modifica y se termina con mayor inflación. Estos resultados teóricos, que tienen sustento empírico, se desprenden de la teoría cuantitativa del dinero, cuyos orígenes se remontan a Hume y está presente en distintas escuelas de pensamiento económico (desde Marx a Friedman).

Recientemente han surgido opiniones que cuestionan la autonomía del Banco Central de Chile (BCCh). Algunos académicos, incluso, han sugerido que esta debería ser discutida en el proceso constituyente. Se argumenta, entre otras cosas, que el desempeño del BCCh no ha sido el mejor y que los miembros del Consejo carecen de responsabilidad política ante la sociedad. Es posible que esta discusión sea influida por el hecho que la autonomía se hace efectiva en 1989, pocos días antes de la primera elección presidencial después la dictadura militar.

Desde el retorno a la democracia, y hasta el año 1999, la inflación disminuyó de forma sistemática (Tabla 1). Desde el 2000, y hasta el día de hoy, esta ha estado en un dígito y dentro del rango objetivo: 2 a 4%. El crecimiento económico no se ha afectado, por el contrario, el PNB per cápita pasó desde US$9.130 en 1990 a US$23.261 el año 2019. Un crecimiento muy por sobre el promedio de la región. Esto muestra que el costo de “desinflar” una economía, en términos de crecimiento, se reducen a medida que el BCCh adquiere más credibilidad, la que está vinculada a su independencia. De este modo, y tomando como métrica la inflación anual, es claro que el BCCh ha logrado el objetivo que la sociedad le ha delegado.

Respecto de la responsabilidad política, cabe destacar que el BCCh es un órgano autónomo del gobierno, pero no del Estado. El Consejo del BCCh da cuenta de sus acciones al Senado. Existen además mecanismos legales que permiten a la autoridad política remover a los miembros del Consejo ante un “un grave y manifiesto incumplimiento” de los objetivos del BCCh (artículos 16 y 17 de la L.O.C del BCCh).

En definitiva, para lograr la estabilidad de precios la autonomía monetaria es fundamental. Lo anterior rompe el vinculo entre inflación y déficits fiscales y evita el comportamiento inconsistente del Banco Central. Permite, además, realizar política monetaria contracíclica. La Ley Orgánica Constitucional que rige al Instituto Emisor establece objetivos claros y subordina el accionar del BCCh al Senado y en definitiva a la ciudadanía. Los desafíos futuros son seguir consolidando y, sobretodo, legitimando esta autonomía.

 

(1) Estos hechos son relatados por Martín Sivak en su libro “Jefazo retrato intimo de Evo Morales”.

 

 

Columna realizada por Rodrigo Caputo Galarce

(PhD Economía, Cambridge University)
Investigador Asociado, CESS Oxford-USACH
Profesor Asociado, FAE USACH