La bolsa local, el dólar y el cobre

 

En su columna “Hay que considerar todos los fundamentales”, Gabriela Clivio se refirió a la relevancia del cobre en la economía local y determinación del tipo de cambio CLP/USD, así como a su seguimiento como barómetro de la economía global. En esta columna mostraré una forma de seguir la evolución de estas relaciones en el tiempo y veremos que durante estos dos trimestres de pandemia la relación cobre-activos financieros chilenos está más fuerte que nunca, opacando parcialmente la relación dólar-activos financieros.

La importancia del cobre en el total de las exportaciones de Chile no es novedad y su impacto en la determinación del tipo de cambio tampoco. Desde el año 2000 a la fecha, la correlación lineal entre la variación diaria del TC CLP/USD y el precio del cobre fue de -0,39. Esto significa que en promedio aumentos del precio del cobre de 1% están asociados a caídas del TC de 0,39%; mientras que la correlación entre el retorno del IPSA y el cobre fue de 0,30. Sin ser la historia completa es difícil pensar en el valor del USD o del IPSA sin mirar el precio del cobre.

Esto tiene grandes implicancias para las empresas e inversionistas en Chile. Por un lado, empresas con descalces de monedas tienen buenas razones para hacer un seguimiento a este metal por su relación con el valor en CLP de sus pagos e ingresos, mientras que para inversionistas en acciones chilenas el cobre es una variable importantísima tras sus retornos. Según el Quarterly External Debt Statistics del Banco Mundial, al cierre de 2019, la deuda externa corporativa de empresas chilenas, excluyendo bancos, era de USD137.000 millones (aprox. 48% del PIB), repartidos en un 40-60% entre deuda por Inversión Extranjera Directa (IED) y bonos y préstamos obtenidos por corporaciones locales. Para este segundo subgrupo de empresas la evolución del USD es un tema clave y depreciaciones del CLP pueden llevar a aumentos importantes en el costo de servicio de la deuda si no tienen una cobertura natural por su negocio o un programa de cobertura de riesgo cambiario.

Un segundo elemento para considerar es que estas relaciones parecen variar de forma importante según las condiciones internacionales y domésticas. En el gráfico que acompaña esta nota podemos ver el coeficiente de correlación lineal parcial entre el retorno diario del IPSA y las variaciones % diarias del TC CLP/USD y el precio del cobre desde 2015 a la fecha (incluyendo ambos precios en simultáneo en una regresión lineal). Al estimar estas relaciones en base al último año móvil podemos notar que, en el caso del cobre, el último semestre ha sido excepcional. Mientras la correlación parcial IPSA-USD se ha ido mitigando desde niveles máximos del orden de -0,60 en los últimos meses de 2019 hasta niveles de -0,3 a -0,15 en Julio-Agosto 2020, la correlación IPSA-Cobre se ha fortalecido hasta niveles máximos no alcanzados en los últimos 30 años. En Abril-Agosto 2020 la correlación parcial IPSA-Cobre fluctuó entre 0,4 y 0.57. En cierta medida, el IPSA y el Cobre se han convertido en buena medida un espejo el uno del otro.

La pandemia y su impacto profundo e incierto en el sector real, junto con el rol de barómetro de la economía mundial del cobre pueden estar tras este cambio. Más que durante otros períodos de turbulencias financieras en los mercados internacionales, como la crisis sub-prime en 2008 o la crisis de deuda europea a fines de 2011, donde aumentó fuertemente la correlación IPSA-USD, durante este último semestre los factores reales parecen estar jugando un rol preponderante por encima de los financieros como el USD a la hora de explicar los retornos del IPSA. Así que a seguir con los ojos bien puestos en los desarrollos en el mercado del cobre y sus spillovers al CLP/USD y la bolsa local.

 

Julio Riutort
Profesor de Finanzas y Director del Centro de Finanzas Empresariales, Escuela de Negocios Universidad Adolfo Ibáñez. PhD en Finanzas de The University of Texas at Austin.